El Congreso ha rechazado este jueves los dos decretos de vivienda impulsados por el Ejecutivo, en una de las derrotas parlamentarias más claras de la legislatura. El primero de los textos fue tumbado por 178 votos en contra frente a 172 a favor. El segundo, impulsado por Sumar, cayó por 184 votos en contra y 166 a favor. Los rechazos llegaron con los votos de PP, Vox y Junts, lo que evidencia de nuevo que el Gobierno carece de una mayoría parlamentaria estable.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tomó la palabra por sorpresa al final del debate. Desde la tribuna apeló a la “humanidad” de la Cámara y se dirigió también “a los de fuera”. Pidió a los diputados que, “por un momento, se olviden del cálculo político y las presiones que les llegan desde arriba” y “piensen en la gente”. Definió las medidas como “razonables, equilibradas y diseñadas a través del diálogo” y advirtió: “La culpa del problema de la vivienda la tendrán quienes voten no desde su escaño”. Remató con un mensaje contundente: “Hagan lo correcto o si no la historia les juzgará antes de lo que creen y con más contundencia de lo que imaginan”.

La ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, centró su intervención en criticar a PP y Vox, a los que acusó de “ser irrelevantes”, de representar “la peor derecha de Europa” y de difundir “bulos”. También lanzó un llamamiento a Junts para que apoyara el texto y lo tramitara después como proyecto de ley, de modo que pudieran introducirse las modificaciones exigidas mediante enmiendas. Al concluir su discurso, Rodríguez recibió el aplauso del presidente y de las vicepresidentas Yolanda Díaz y Sara Aagesen, tras una intervención en la que Sánchez había mantenido un gesto serio.

La portavoz de Junts, Míriam Nogueras, reafirmó el rechazo de su grupo a ambas medidas. Acusó al Ejecutivo de “alimentar la mentira” y “una falsa esperanza”, y calificó su política de “populista” y “extremista”. Sánchez no estuvo presente durante su intervención y permaneció después en la zona de Gobierno reunido con Yolanda Díaz.

Desde la oposición, el vicesecretario de Hacienda del PP, Juan Bravo, justificó el voto en contra afirmando que no se puede “utilizar el drama de una mujer de 87 años para tapar el fracaso de su gestión” y sostuvo que “el Gobierno es el problema”. Por parte de Vox, Carlos Hernández Quero aseguró que las verdaderas intenciones del Ejecutivo no eran solucionar el acceso a la vivienda, sino “movilizar a su electorado dormido”, y advirtió de que los decretos convertirían en “rehenes” a dos millones de españoles.

En el debate del decreto de Sumar, el ministro Pablo Bustinduy acusó a la derecha de estar “con los fondos buitres y los rentistas”. Desde el PP, Sergio Sayas habló de una “deriva de la izquierda radical” y de una “cruzada contra la propiedad privada”. José María Figaredo (Vox) recordó que en cinco años ha desaparecido del mercado la mitad de los pisos en alquiler y advirtió de que las medidas agravarán el problema.

Fuera del Congreso, decenas de manifestantes se concentraron en las inmediaciones del edificio, con una importante presencia policial. El ambiente de tensión se extendió también por los pasillos de la Cámara, donde desde primera hora circularon rumores sobre el sentido del voto de Junts. El rechazo de ambos decretos deja al Gobierno sin el margen de maniobra que buscaba en materia de vivienda y refuerza las dudas sobre su capacidad para sacar adelante iniciativas clave en lo que queda de legislatura.