• Rocío Jiménez aboga por una revisión del lenguaje historiográfico, que ha sido “deshumanizador” para las personas esclavizadas

Valencia y Sevilla fueron los principales destinos de los indígenas canarios que fueron objeto de comercio como esclavizados entre los siglos XV y XVI; Rocío Jiménez Díaz, investigadora del Programa de Doctorado en Territorio y Sociedad cotutelado por la ULPGC y la ULL, y adscrita a la Università degli Studi di Teramo, en Italia, ha hecho una revisión crítica de bibliografía secundaria para reconstruir las dinámicas de esclavización de los aborígenes de las Islas y cómo se insertaron en los circuitos comerciales atlánticos que se estaban configurando en aquella época y que suponen un paso previo a la trata atlántica.

La mayoría de las personas que salieron esclavizadas de Canarias fue trasladada a Valencia, donde su valor era menor que en el mercado sevillano, dado el papel redistribuidor de Valencia en el contexto mediterráneo frente a la dependencia sevillana de otros puertos primarios. La autora señala que estas personas fueron empleadas como recurso económico para saldar deudas y generar beneficios; el rango de edad predominante se sitúa entre los 14 y 25 años, si bien está documentada la existencia de esclavizados menores de 13 en Valencia y mayores de 35 en Sevilla. Tanto hombres como mujeres fueron objeto de comercio en estos mercados.

Jiménez Díaz señala que las personas amazigh-canarias esclavizadas han supuesto siempre un estudio subsidiario dentro de monografías o estudios más amplios sobre la esclavitud en Europa, por lo que propone con su trabajo ahondar en el conocimiento de las dinámicas propias del esclavismo con origen en Canarias, de forma que recopilemos  más información sobre las vidas de estas personas: quiénes eran, de dónde venían, cómo llegaban hasta esta ciudad, cómo se enmarcaban dentro del grupo heterogéneo de personas esclavizadas, cómo eran valoradas y qué procesos quedan reflejados en la documentación histórica.

De igual forma, la investigadora considera necesario revisar el lenguaje historiográfico que se ha usado tradicionalmente, donde “esclavo” cosifica a la persona, mientras que “persona esclavizada”, desplaza la acción hacia el esclavizador, lo cual cambia la centralidad del sujeto histórico y ayuda a evitar visiones deshumanizadoras. No asumir el discurso colonial permite resituar a estas personas en el centro de sus propios procesos, y de la diseminación geográfica a la que fueron forzados.

Otro aspecto en el que incide en su estudio hace referencia a la despersonalización que padecieron las personas esclavizadas, que implicó la pérdida de su identidad cultural y lingüística; así, por ejemplo, el bautismo sustituyó sus nombres aborígenes por nombres cristianos, dificultando su seguimiento documental. La convivencia fuera de su lugar de origen también favoreció la adopción de lenguas y costumbres europeas, y la paulatina erosión de su identidad original.

Rocío Jiménez Díaz ha publicado los resultados de este trabajo, enmarcado en su investigación doctoral sobre la diáspora forzada de las personas canarias esclavizadas en el Occidente Europeo, en la revista Sociedades Precapitalistas. Además de las Universidades antedichas, esta investigación cuenta con el apoyo de los Fondos europeos PNRR (Piano Nazionale di Ripresa e Resilienza), gestionados por Italia, y de la empresa búlgara Takin Solutions, compañía de Humanidades Digitales.