La Galería de las Colecciones Reales acoge desde hoy Obras invitadas del Museo Nacional del Romanticismo. Se trata de una selección de pinturas, dibujos, fotografías, publicaciones y objetos personales procedentes de este museo estatal, dependiente del Ministerio de Cultura. La muestra forma parte del programa "Obras invitadas" y podrá visitarse hasta el 31 de enero de 2027.
Las obras se exponen en la Planta -2, en el ámbito dedicado a Isabel II. Su reinado (1833-1868) coincidió con el auge del Romanticismo, que llegó a España más tarde que a otros países europeos. Reivindicó la libertad del individuo, la exaltación de los sentimientos y una nueva concepción de la naturaleza. La muestra acerca al público este movimiento cultural, artístico y filosófico a través de tres ejes: la exaltación de la figura del artista, la presencia de las mujeres en la cultura romántica y la mirada crítica del propio movimiento hacia sus excesos.
El director de la Galería, Víctor Cageao, ha recordado que "en tiempos de un reinado femenino, el Romanticismo modificó el rol de la mujer en la cultura y abrió espacios inéditos para las mujeres artistas, como Rosario Weiss, fue profesora de dibujo de Isabel II. Las piezas cedidas por el Museo del Romanticismo completan así el retrato de su reinado". La directora del Museo Nacional del Romanticismo, Carolina Miguel Arroyo, ha señalado que "el Romanticismo supuso una confluencia de las distintas artes, como la pintura, la literatura, la música, el teatro o la danza. Permeó todas las facetas de la vida social, pública y privada, en paralelo al ascenso de la burguesía. Esta muestra trata cuestiones que hoy sentimos aún muy vigentes. Este movimiento cultural fue el germen de nuestra sociedad actual"
El culto al artista
El Romanticismo consolidó la imagen del artista como un individuo singular, definido por su genialidad, independencia y capacidad creadora. La admiración por estas figuras y el hermanamiento entre literatura y pintura se reflejan en el retrato de José de Espronceda pintado por Antonio María Esquivel y en Gustavo Adolfo Bécquer en su lecho de muerte, de Vicente Palmaroli. También se aprecian en la revista El Artista, fundada por Eugenio de Ochoa y Federico de Madrazo, que contribuyó a difundir las ideas románticas en España. Tomó como modelo la publicación francesa L'Artiste.
La vitrina incorpora además objetos vinculados al culto a la memoria. Entre ellos figuran una cinta del funeral de José Zorrilla, un álbum de señoritas con un dibujo de Federico de Madrazo, caricaturas en formato carte de visite de artistas del siglo XIX y un mechón de cabello de Mariano José de Larra conservado como reliquia en una cajita. Reflejan cómo se veneraba a los creadores y se preservaba su recuerd
La mirada femenina y la mirada crítica
La exposición reivindica la presencia de las mujeres en la cultura romántica, pese a las limitaciones educativas y profesionales del siglo XIX. Rosario Weiss, académica de mérito de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, está representada con su retrato de Ramón de Mesonero Romanos, una de sus obras más destacadas. Ambos formaron parte del Liceo Artístico y Literario de Madrid. En esta institución participaron activamente mujeres como Carolina Coronado, de quien se expone una fotografía. Coronado fue una de las grandes poetas de su generación. Defendió la educación de las mujeres y la abolición de la esclavitud.
El propio Romanticismo generó además su mirada crítica. La popularización de sus ideales dio lugar a sátiras sobre la exaltación sentimental, los amores imposibles y la fascinación por la muerte. El pintor Leonardo Alenza firmó Sátira del suicidio romántico y Sátira del suicidio romántico por amor, dos de las obras más conocidas del Museo Nacional del Romanticismo. Ambas ironizan sobre los tópicos y exageraciones del movimiento. En palabras del marqués de Cerralbo, que las donó al museo en 1921, "no hay más exagerado romanticismo que los tales dos cuadros"