Los sindicatos mayoritarios y otros han decidido convocar una huelga general el 11 de noviembre, eligiendo deliberadamente la fecha más cercana posible a las elecciones del 29 de noviembre. Lo hacen porque durante la campaña electoral no pueden convocarla, lo que revela una clara intención de maximizar el ruido político justo antes de que arranque el periodo de campaña, apenas dos días después.
Este paro de 24 horas, el primero que los grandes sindicatos de clase respaldan en 14 años, se presenta como una reivindicación de salarios suficientes para acceder a una vivienda digna. En realidad, canaliza la demanda del Sindicato de Inquilinas y se suma a las acampadas de la Puerta del Sol, con CCOO, UGT, CGT, CIG y ELA sumándose a una movilización que parece más orientada a condicionar el clima electoral que a resolver de forma efectiva los problemas de vivienda.
Pepe Álvarez, secretario general de UGT, ha confirmado la fecha y ha asegurado que se suman al día 11 “tal y como han venido situándonos todos estos colectivos”, reconociendo así que los sindicatos mayoritarios se suben a un carro ya en marcha en lugar de liderar una propuesta propia y coherente. Fuentes sindicales indican que esta misma tarde se cerrarán los últimos detalles de una convocatoria que deberá registrarse ante el Ministerio de Trabajo con al menos diez días de antelación.
La elección de un miércoles a 18 días de las elecciones y a las puertas de la campaña pone de manifiesto el cálculo político de unos sindicatos que, tras años de relativa inactividad en este tipo de paros generales, aprovechan ahora el momento para generar presión mediática y social en un momento especialmente sensible del calendario electoral.