- En total se analizaron 3.279 organismos epifaunales: 1.448 procedentes del Ártico y 1.831 del Caribe. Las comunidades mostraron una composición claramente diferente. Los anfípodos dominaron las comunidades del Ártico y los decápodos las del Caribe, mientras que ambos grupos alcanzaron tamaños corporales significativamente mayores en aguas polares
Un estudio del Grupo de Biodiversidad y Conservación (BIOCON) del Instituto Universitario ECOAQUA de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), publicado en Scientific Reports, ha comparado las comunidades de pequeños invertebrados que viven asociados a bosques marinos animales mesofóticos del Ártico y el Caribe. El trabajo muestra que, aunque estos hábitats desempeñan funciones ecológicas semejantes como estructuras tridimensionales que albergan biodiversidad, la composición de su fauna asociada cambia notablemente entre regiones.
La investigación está liderada conjuntamente por Sandra Navarro-Mayoral y Naia Larrinoa, investigadoras vinculadas al grupo BIOCON de ECOAQUA, junto con Sonia Díaz-Vergara, Fernando Tuya y Francisco Otero-Ferrer, también pertenecientes a este grupo de investigación del instituto universitario de la ULPGC; Lorenzo Bramanti, investigador del Laboratoire d’Ecogéochimie des Environnements Benthiques (LECOB) (CNRS-Sorbonne Université) del Observatoire Océanologique de Banyuls-sur-Mer (Francia); el consorcio Under The Pole, con sede en Concarneau (Francia), todas ellas instituciones internacionales de referencia. El estudio se desarrolló en el marco de DEEP LIFE, proyecto internacional dedicado a comprender la biodiversidad y el funcionamiento de los bosques marinos animales en distintas regiones del planeta.
Bosques animales en la zona mesofótica
Los bosques marinos animales son hábitats formados por organismos sésiles como corales, gorgonias, esponjas o hidrozoos que crean estructuras tridimensionales complejas. En la zona mesofótica, aproximadamente entre 30 y 200 metros de profundidad, estos organismos actúan como ingenieros ecosistémicos: generan refugio, superficies de asentamiento, áreas de alimentación y espacios de cría para numerosas especies.
El trabajo comparó dos sistemas muy contrastados. En Svalbard, en el Ártico, se estudiaron bosques prácticamente monoespecíficos formados por el hidroideo Halecium muricatum a 50 y 90 metros de profundidad. En Guadalupe, en el Caribe, se analizaron bosques multiespecíficos dominados por grandes colonias del coral negro Plumapathes pennacea a unos 50 metros.
Anfípodos en el Ártico, decápodos en el Caribe
En total se analizaron 3.279 organismos epifaunales: 1.448 procedentes del Ártico y 1.831 del Caribe. Las comunidades mostraron una composición claramente diferente. En los bosques árticos, los anfípodos representaron cerca del 65 % de la fauna asociada, mientras que los decápodos fueron escasos. En el Caribe ocurrió el patrón inverso: los decápodos fueron el grupo dominante, con aproximadamente un 34 % de abundancia relativa, y los anfípodos tuvieron una representación mucho menor.
La riqueza también mostró respuestas distintas según el grupo. Se registraron 11 taxones de anfípodos en el Caribe frente a seis en el Ártico, mientras que la riqueza de decápodos no presentó diferencias estadísticamente significativas entre regiones. Además, el tamaño de las colonias hospedadoras influyó en la abundancia de parte de la fauna, poniendo de relieve la importancia de la complejidad estructural de estos bosques como soporte de biodiversidad.
“Estos resultados muestran que no existe una única forma de organizar la biodiversidad asociada a los bosques marinos animales. A profundidades similares, el contexto ambiental, la identidad del organismo que forma el bosque y la estructura del hábitat pueden generar comunidades muy diferentes”, señala Francisco Otero-Ferrer, investigador de BIOCON-ECOAQUA y coautor del trabajo.
Crustáceos de mayor tamaño en el Ártico
Uno de los patrones más claros apareció en el tamaño corporal. Los anfípodos del Ártico alcanzaron un tamaño medio de 6,9 milímetros, frente a 3,0 milímetros en el Caribe. La diferencia fue todavía mayor en los decápodos: 33,3 milímetros de media en el Ártico frente a 8,7 milímetros en el Caribe. En términos relativos, los decápodos polares alcanzaron tamaños de hasta cuatro veces los de sus equivalentes tropicales y los anfípodos aproximadamente el doble.
Este resultado es compatible con el patrón biogeográfico descrito por la regla de Bergmann, según el cual los organismos de ambientes fríos tienden, en determinados grupos, a presentar tamaños corporales mayores. Los autores señalan, no obstante, que la temperatura no es el único factor implicado y que la disponibilidad de recursos, las interacciones entre especies, la estacionalidad y las características del hábitat también pueden contribuir a explicar estas diferencias.
“La diferencia de tamaño entre regiones es especialmente llamativa porque aparece tanto en anfípodos como en decápodos. El siguiente paso será comprobar hasta qué punto este patrón se mantiene en otros bosques animales y a lo largo de un gradiente latitudinal más amplio”, explica Sandra Navarro-Mayoral, coautora principal del estudio.
Una biodiversidad todavía poco visible
Más allá de las diferencias en abundancia y tamaño, los análisis de estructura taxonómica mostraron que la organización de estas comunidades no responde a un patrón latitudinal simple. En conjunto, los resultados apuntan a que la composición de la epifauna depende de múltiples procesos ecológicos y de la propia estructura del bosque, y no únicamente de la posición tropical o polar.
La investigación también subraya las limitaciones actuales para estudiar estos ecosistemas. El acceso a profundidades mesofóticas exige técnicas de buceo especializadas y la logística es especialmente compleja en regiones remotas como el Ártico.
Documentar esta biodiversidad poco conocida es especialmente relevante en un contexto de cambio global. Los pequeños invertebrados asociados a los bosques animales intervienen en el reciclado de nutrientes, las redes tróficas y la transferencia de energía hacia niveles superiores, por lo que conocer su diversidad y funcionamiento resulta esencial para comprender la respuesta de los ecosistemas mesofóticos frente a futuras alteraciones ambientales.
DEEP LIFE: una mirada global a los bosques marinos animales
El trabajo forma parte de DEEP LIFE, una iniciativa internacional que estudia los bosques marinos formados por animales en regiones biogeográficas contrastadas. El proyecto combina exploración mediante buceo profundo, muestreo de biodiversidad y análisis ecológicos para comparar ecosistemas mesofóticos desde latitudes tropicales hasta polares.
La investigación se enmarca en el proyecto DEEP LIFE, financiado a través de la iniciativa ‘Climate Change and Biodiversity’ de la Fundación BNP Paribas. Sandra Navarro-Mayoral contó además con un contrato predoctoral competitivo de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (PIFULPGC-2021-CIENCIAS-1).
Artículo científico: Larrinoa, N., Navarro-Mayoral, S., Díaz-Vergara, S., Bramanti, L., Tuya, F., Under The Pole Consortium & Otero-Ferrer, F. (2026). Epifaunal communities differ between tropical and polar mesophotic marine animal forests. Scientific Reports, 16, 29016. https://doi.org/10.1038/s41598-026-70534-1