Salud

¿Te notas más cansado tras semanas de lluvia? La vitamina D podría estar detrás

¿Cansado tras semanas de lluvia? La vitamina D podría estar detrás

 

  • El cansancio persistente, la debilidad muscular o las infecciones frecuentes pueden estar relacionadas con niveles bajos de esta vitamina en los meses con menos horas de sol.

 

Tras varias semanas marcadas por la lluvia, los cielos grises y la ausencia de sol, muchas personas comparten una misma sensación: más cansancio de lo habitual, apatía e incluso menor concentración. Aunque en ocasiones solemos atribuirlo al ritmo de vida, la falta de exposición solar podría estar influyendo más de lo que imaginamos.

 La vitamina D, conocida como “la vitamina del sol”, se sintetiza principalmente en la piel gracias a la radiación ultravioleta B. Los niveles de esta vitamina tienden a descender durante los meses de invierno, especialmente en personas que trabajan en interiores, tienen baja exposición solar habitual o pertenecen a grupos más vulnerables como mayores o embarazadas.

 Partiendo de esta situación, Nara Seguros, marca de seguros de salud, vida y ahorro, destaca la importancia de entender cómo influye la exposición solar en nuestro organismo y qué señales pueden alertar de un posible déficit.

 Beneficios de esta vitamina en el organismo

 La vitamina D es un nutriente esencial para el correcto funcionamiento del organismo. Su función más conocida es regular la absorción de calcio y fósforo, minerales imprescindibles para mantener huesos y dientes fuertes y prevenir la fragilidad ósea o la osteoporosis. Sin embargo, su impacto va mucho más allá.

 También interviene en el correcto funcionamiento del sistema inmunitario, ayudando al organismo a defenderse frente a infecciones, y participa en la función muscular y neuromuscular, influyendo directamente en la fuerza y la resistencia.

 En condiciones normales, bastarían alrededor de 15 minutos diarios de exposición solar controlada, evitando las horas centrales del día y utilizando protección para favorecer su síntesis. 

Déficit de vitamina D: señales de alerta

 El déficit de vitamina D puede desarrollarse de forma silenciosa y mantenerse durante meses sin un síntoma claro. No obstante, en algunos casos el organismo empieza a enviar señales que conviene escuchar. La más habitual es una sensación de cansancio persistente o falta de energía que no mejora con el descanso. También puede aparecer debilidad muscular, calambres o molestias óseas y articulares que antes no existían.

 Algunas personas refieren una mayor tendencia a encadenar infecciones leves, cambios en el estado de ánimo, dificultad para dormir o incluso caída de cabello. Son síntomas inespecíficos, que pueden tener múltiples causas, pero que, si se mantienen en el tiempo, justifican una consulta médica.

 Cómo tomar la vitamina D de forma segura

Aunque la principal fuente natural es la exposición solar, la vitamina D también puede obtenerse a través de la alimentación, especialmente mediante pescados azules como el salmón, la sardina o la caballa, lácteos enteros o enriquecidos, la yema de huevo o el hígado. No obstante, la dieta por sí sola suele resultar insuficiente para cubrir los requerimientos diarios en determinadas épocas del año.

 En algunos casos concretos como personas mayores, embarazadas, pacientes con osteoporosis o con baja exposición solar, el profesional sanitario puede recomendar suplementación. Sin embargo, al tratarse de una vitamina liposoluble que se acumula en el organismo, el exceso también puede resultar perjudicial, por lo que nunca debe tomarse sin supervisión médica.

 “Es importante recordar la importancia de no recurrir a la suplementación sin un diagnóstico previo. No todo el mundo necesita vitamina D y la única forma de confirmar un posible déficit es mediante una analítica y la valoración de un profesional sanitario” destacan desde Nara Seguros.

 

 

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