- La Eurocámara ha aprobado llevar el pacto al banquillo por considerar que se opone a varios reglamentos internos de la UE
Agricultores se manifiestan contra el acuerdo de libre comercio entre la UE y Mercosur, antes de la votación sobre su remisión a los tribunales. Estrasburgo, Francia, 20 de enero de 2026.
La Eurocámara ha votado este miércoles a favor de paralizar el acuerdo de libre comercio de la Unión Europea (U) con Mercosur y llevar el pacto al Tribunal de Justicia de la UE (TJUE). Con una apretada votación, la iniciativa de la izquierda ha salido adelante tan solo con 10 votos de margen.
La votación se ha producido tras las reiteradas protestas de agricultores y ganaderos en diversos países del bloque comunitario, especialmente belgas, españoles y franceses, que llevan tiempo manifestándose en contra del pacto, alegando que supone una competencia desleal y la ruina para su sector.
La resolución ha sido promovida por Los Verdes y ha tenido una clara participación francesa, país del que 81 eurodiputados, que abarcan todo el espectro ideológico político, han votado a favor de elevar el acuerdo a los tribunales.
El resultado de esta vocación supone que se paralice la entrada en vigor del acuerdo recientemente aprobado y que, entre otras cosas, establecía la zona de libre comercio más grande del mundo. Así, se deberá esperar a que se pronuncie la justicia, un proceso que se puede dilatar hasta dos años.
Lo que el Parlamento Europeo cuestiona en el TJEU es si el pacto alcanzado con Mercosur es compatible con los tratados de la UE, algo que niegan los propulsores de esta moción.
Los europarlamentarios quieren que se pronuncie sobre si el acuerdo puede aplicarse antes de su ratificación plena por todos los Estados miembros y sobre si sus las disposiciones que recoge hacen mella en la capacidad de la UE para establecer políticas medioambientales y sanitarias para los consumidores.
Existe la posibilidad de que la Comisión Europea, el órgano ejecutivo de la UE, decida aplicar el acuerdo de forma provisional mientras se espera el veredicto del tribunal. Sin embargo, supondría un ataque frontal a las facultades de la Eurocámara, además en un momento de incertidumbre por la política exterior de EE.UU.