- Las Islas de Tahití se preparan para rendir homenaje a una de sus celebraciones más simbólicas: el regreso de las Pléyades y el inicio del ciclo de la abundancia
Cuando el cielo del Pacífico se ilumina con el ascenso de las Pléyades, ese pequeño grupo de estrellas que los antiguos navegantes usaban para orientarse en la inmensidad del océano, Las Islas de Tahití entran en un tiempo sagrado. Es el Matari’i i ni’a, una celebración ancestral que anuncia la llegada de la temporada de abundancia y agradecimiento, un momento en el que la naturaleza se renueva y la comunidad polinesia se reúne para honrar sus raíces. Este año, el acontecimiento adquiere un significado especial: el 20 de noviembre de 2025 será, por primera vez, festivo oficial en la Polinesia Francesa, marcando un hito en la recuperación y reconocimiento de las tradiciones culturales del archipiélago.
En la cosmovisión polinesia, Matari’i —nombre tahitiano de la constelación de las Pléyades— representa mucho más que un fenómeno astronómico. Su aparición en el cielo, hacia finales de noviembre, simboliza el renacer de la vida, la fertilidad de la tierra y la generosidad del mar. En la antigüedad, su ascenso guiaba los ritmos de la agricultura, la pesca y las celebraciones comunitarias. Era el momento de compartir, de agradecer, de honrar el equilibrio entre el ser humano y la naturaleza.
Hoy, ese espíritu sigue vivo. Tahiti Tourisme invita tanto a residentes como a viajeros a sumarse a las celebraciones que tendrán lugar el 20 de noviembre en Papeete y el 22 de noviembre en Tautira, dos días de alegría, música, danzas y rituales que ponen de relieve la vitalidad de la cultura polinesia.
En la capital, Papeete, la jornada del 20 de noviembre transformará el Front de mer en un escenario vibrante. Desde las tres de la tarde, el aire se llenará de cantos tradicionales, tambores, flores y colores. La ceremonia oficial incluirá discursos, recitales de ‘ōrero —la oratoria tradicional tahitiana— y la esperada actuación del grupo Teva i Tai, reciente ganador del Heiva i Tahiti 2025. Una parada cultural con carros florales, un baile popular al anochecer y un espectáculo de fuegos artificiales pondrán el broche final a la jornada. Como dicta la tradición, todos los asistentes están invitados a vestir con atuendos florales y coronas de flores, símbolos de alegría y respeto por la vida.
Dos días más tarde, el 22 de noviembre, la celebración se trasladará al pueblo costero de Tautira, en el sureste de Tahití, considerado uno de los enclaves más tradicionales del archipiélago. Allí, el Parque Tatatua acogerá una jornada dedicada a las ceremonias y costumbres polinesias: la ceremonia del ‘ava, competiciones de tu‘aro ma‘ohi (deportes tradicionales), talleres culturales dirigidos por el Conservatorio Artístico de la Polinesia Francesa, observación astronómica y un concierto al aire libre al caer la noche. Un día entero para celebrar el espíritu del fenua, la tierra que nutre y une a todos los polinesios.
Para facilitar la participación, Tahiti Tourisme pondrá en marcha un servicio gratuito de transporte para visitantes el 20 de noviembre, conectando los principales hoteles —Le Tahiti, Royal Tahitien, Te Moana, InterContinental Tahiti y Hilton Tahiti— con el centro de Papeete. Una invitación abierta a visitantes y locales para que vivan la experiencia en comunidad.
“Matari’i i ni’a es un tiempo de gratitud y esperanza. Representa el vínculo entre el cielo, la tierra y nuestra gente”, señalan desde Tahiti Tourisme. “Queremos que todos los visitantes vivan esta celebración con respeto y alegría, y descubran una Polinesia auténtica y viva.”
Más allá de la fiesta, Matari’i i ni’a transmite un mensaje universal: el de la armonía con la naturaleza y la gratitud por los ciclos de la vida. Se contrapone a Matari’i i raro, que seis meses después marca el tiempo del descanso de la tierra. Juntas, ambas estaciones reflejan la filosofía polinesia del equilibrio, una sabiduría que hoy cobra más sentido que nunca.
Así, mientras las Pléyades vuelven a brillar sobre el firmamento del Pacífico, Las Islas de Tahití celebran no solo el retorno de las estrellas, sino también el de su memoria ancestral. Una celebración abierta, luminosa y sincera, donde la cultura, la hospitalidad y la naturaleza se entrelazan para recordar que la abundancia —en su sentido más profundo— sigue naciendo del respeto y de la conexión con lo esencial.